La gran verdad de mi vida viene envuelta en una mentira

Hoy quiero dejarles una reflexión, una enseñanza que a mi me ha dado mucho sentido…

Muchas veces creemos que somos aquello que nuestra mente nos dice: nuestros errores, nuestras heridas, nuestros miedos o nuestras exigencias.

Con el tiempo, empezamos a identificarnos tanto con esos pensamientos que olvidamos quiénes somos realmente.

La mente tiene la capacidad de crear historias, juicios y creencias que terminan alejándonos de nuestro verdadero centro. Por eso, entrenarla no significa controlar todo lo que pensamos, sino aprender a observarnos con más conciencia y menos identificación.

Cuando dejamos de creer que somos únicamente nuestro dolor, nuestra culpa o nuestras emociones, empezamos a abrir espacio para una mirada más amorosa y verdadera sobre nosotros mismos.

Volver al centro no significa dejar de sentir. Significa dejar de perdernos en todo lo que sentimos. A veces, la transformación empieza simplemente aprendiendo a mirar distinto…

Con amor, Uma Sanpreet